De los MOOC a las Open Badges: el reconocimiento de las microcredenciales como aprendizaje continuo
Juan Jesús García Aguilar
orcid.org/0009-0009-4915-0628
Resumen
El presente artículo es un primer intento para exponer el contexto y fundamentos teóricos sobre los que la Universidad Virtual del Estado de Michoacán (UNIVIM) implementa el proceso para el desarrollo de microcredenciales, a través de la adopción del estándar Open Badge 3.0. Se analiza el surgimiento y desarrollo de estos cursos como una respuesta posible para contribuir al desarrollo de competencias en el ámbito laboral de América Latina y el Caribe, las definiciones propuestas por organismos internacionales, tales como la UNESCO, OCDE, Unión Europea y el BID. Se describe el modelo UNIVIM: su estructura, taxonomía, ecosistema digital y alcances. Este artículo representa un primer intento de establecer un marco académico de las microcredenciales como una herramienta estratégica para democratizar el acceso al aprendizaje y fortalecer la vinculación entre la universidad y el sector productivo.
Palabras clave: microcredenciales, insignias abiertas, Open Badges, educación superior, reconocimiento de aprendizajes, UNIVIM, Michoacán, aprendizaje permanente.
Abstract
This article is a first attempt to present the context and theoretical foundations upon which the Universidad Virtual del Estado de Michoacán (UNIVIM) implements the process for developing microcredentials, through the adoption of the Open Badge 3.0 standard. It analyzes the emergence and development of these courses as a possible response to contribute to competency development in the labor market of Latin America and the Caribbean, along with definitions proposed by international organizations such as UNESCO, OECD, the European Union, and the IDB. The UNIVIM model is described in terms of its structure, taxonomy, digital ecosystem, and scope. This article represents a first attempt to establish an academic framework for microcredentials as a strategic tool to democratize access to learning and strengthen the link between the university and the productive sector.
Introducción
La transformación acelerada del mercado laboral en los albores del siglo XXI ha sido impulsada por la digitalización, en un primer momento, el desarrollo de la inteligencia artificial y la continuación de la globalización económica. La educación superior, bajo este panorama efervescente y cambiante, tiene el desafío de adaptarse ágilmente a las demandas laborales que no esperan a los ciclos tradicionales. Es en este sentido que se consolida una de las respuestas que emerge como la más viable: las microcredenciales, ya que ofrece una vía de certificación en un periodo corto, con una competencia o habilidad específica y verificable en cualquier momento, que vienen a complementar los títulos tradicionales.
Según la UNESCO, las microcredenciales son “un registro de logros de aprendizaje que verifica lo que el estudiante sabe, entiende y/o puede hacer” (2022), con una evaluación rigurosa (es muy importante ser enfático) que se basa en estándares definidos. De la UNESCO nos enfocaremos en la verificabilidad del aprendizaje y la credibilidad del emisor. Otra de las instituciones que apuesta por las microcredenciales es la OCDE, que las avala como “formas de certificación obtenidas al completar actividades de aprendizaje más pequeñas, específicas y flexibles que los programas tradicionales” (2023). Ambas organizaciones comparten el mismo ADN: coinciden en que no se trata de una moda pasajera, sino que se trata de un cambio estructurado en el sistema de aprendizaje continuo de la vida universitaria y el mercado laboral.
Si bien las microcredenciales son una tendencia mundial, el presente ensayo se avocará en América Latina y el Caribe (ALC), específicamente, en el estado de Michoacán, México. El análisis que se desprende de UNESCO IESALC (2025) nos revela que el 46% de los estudiantes en la región logra graduarse de la educación superior, es decir, que la eficiencia terminal es bastante baja; incluso, se agrava al saber que el acceso al pregrado entre las poblaciones de menores ingresos es inferior al 10%, contrastando notoriamente con el 70% de los sectores mejor acomodados. Complementando esta parte, el sorprendente 60% de los empleadores afirma tener dificultades para encontrar personal capacitado con las habilidades y conocimientos que se requieren para desarrollar adecuadamente las funciones (BID, 2023). Ante esta situación analizada es que emergen las microcredenciales como un puente seguro y acorde a las necesidades de la región.
La Universidad Virtual del Estado de Michoacán (UNIVIM) asume con responsabilidad la creación de un marco académico para contribuir en el desarrollo de un sistema estructurado de microcredenciales, que sean una opción rigurosa, verificables y confiable, para que no se confundan con simples cursos sin rigurosidad que abundan en la oferta educativa. Este artículo documenta ese proceso, analiza sus fundamentos teóricos y ofrece un marco de referencia para otras instituciones que busquen sumarse a esta transformación educativa.
Desarrollo
Donde hay crisis, aparece la oportunidad
Aún antes de la pandemia de COVID-19, ya se empezaba a prever que la educación virtual y el aprendizaje continuo serían el faro educativo en el siglo XXI, esto se demostró con el primer MOOC (Massive Open Online Course) que fue realmente un éxito; la pandemia fungió como el combustible necesario para que esta maquinaria continuara. En solo un año, la oferta de microcredenciales en las principales plataformas de aprendizaje en línea creció en un 80% (OCDE, 2021). No fue un accidente aislado o una novedad pasajera, sino la forma en la que, de manera urgente, millones de personas reconvirtieron sus habilidades en un momento crucial de incertidumbre laboral. El mundo confirmó que el aprendizaje puede ocurrir en cualquier momento y lugar; que el aprendizaje formal no requiere salones y menos aún ciclos forzados de 3 a cinco años para que las habilidades y competencias sean válidos y verificables.
El BID (2023) documenta que las microcredenciales representan son la oportunidad de América Latina y el Caribe (ALC) para hacer a la población competente en las áreas emergentes o nuevas, ya que la capacitación puede llegar a cualquier parte del espacio demográfico. En papel, esto parece sencillo, pero la estructura rígida de las Instituciones de Educación Superior (IES) debe ser capaz de adaptarse y reinventarse. Ya lo conciben Porto y Presant (2023), al asegurar que el desafío no es tecnológico, sino de confiabilidad en las instituciones, ya que se deben diseñar marcos de garantía de calidad que permitan que las microcredenciales sean evaluables, portables y acumulables.
Adopción de Microcredenciales en Educación Superior
Indicadores globales clave • UNESCO IESALC • BID • OCDE (2023-2025)
Figura 1. Indicadores globales de adopción de microcredenciales. Elaboración propia.
Hacia una definición propia
La velocidad con la cual se ha ido constituyendo el concepto de microcredenciales no permite que exista una definición homogénea; sin embargo, existen esfuerzos individuales de distintas instituciones educativas, empresariales y de otros sectores, así como un creciente consenso en torno a sus características esenciales. La Unión Europea las define como “registros de resultados del aprendizaje evaluados con arreglo a criterios transparentes y claramente definidos, que son portables, acumulables y de propiedad del aprendiz” (2022). La portabilidad y la acumulación son características que contribuyen a quienes toman cursos avalados como microcredenciales, ya que forman una cartera digital que es visible en cualquier momento por cualquier posible empleador; pueden ser verificables de manera instantánea y se acumulan, curso a curso, para poder acreditar cursos de mayor número de horas. Esto es novedoso y necesario en América Latina, específicamente en el estado de Michoacán, donde el acceso a la educación es una deuda histórica hacia los grupos vulnerables.
En esta misma línea de esfuerzos individuales, la UNESCO IESALC (2025) propone que las microcredenciales deben ser consideradas como porciones pequeñas de aprendizaje, ya sean digitales, híbridas o presenciales, cuya duración es variable, pero con calidad rigurosa y reconocida tanto por empleadores como por instituciones educativas. Aquí hay un avance y una oportunidad para el debate.
Lo primero es que sí se enfatiza la importancia de asegurar que los cursos cumplan con estándares de calidad, ya que los empleadores buscan que las habilidades y competencias sean adquiridas plenamente y no a través de un tutorial en cualquier plataforma digital. Es decir, es responsabilidad de las instituciones educativas contactar a las empresas para conocer las necesidades apremiantes de cada rubro y, posteriormente, realizar un adecuado diseño instruccional que permita el fortalecimiento y desarrollo de competencias, así como una adecuada forma de evaluarlas rigurosamente. Lo segundo que rescataremos de esta aportación es la libertad de la temporalidad de los cursos. Éste es un reto, ya que en ALC se cuentan con cursos de 6 hasta 200 horas, lo cual es totalmente dispar a las definiciones que se han presentado en las diversas instituciones analizadas para el presente artículo.

Tabla1. Comparación de definiciones internacionales de microcredenciales. Elaboración propia.
El amplio espectro de las credenciales digitales y su taxonomía
Las microcredenciales no son exclusivas, sino que se inscriben en un ecosistema más amplio, donde se insertan cursos, diplomados, licenciaturas; pasando por las insignias abiertas. Comprender este espectro es fundamental para diseñar sistemas coherentes de reconocimiento de aprendizajes.
Así, pues, la taxonomía de las microcredenciales que se expone en el Marco de Credenciales Digitales del BID (Porto y Presant, 2023) establece una propuesta para organizarlas conforme a la rigurosidad en que son evaluables. Un elemento central de este marco y la taxonomía que de él se desprenden es su rechazo explícito a la mentalidad de que la microcredencial es igual a una insignia digital; para el BID, el valor de una insignia no depende de su categoría formal sino de la coherencia entre sus criterios, la transparencia de su evaluación y la confiabilidad de su emisor. Esta perspectiva democratiza el reconocimiento del aprendizaje, permitiendo que desde una participación en un taller hasta una certificación profesional de alto nivel puedan ser reconocidos con la misma infraestructura tecnológica.
La seguridad tras la insignia: Open Badge 3.0
Las insignias abiertas no son simplemente imágenes digitales: son archivos con metadata JSON1 incrustada que contienen toda la información relevante sobre el logro certificado, el emisor, los criterios de evaluación, las competencias desarrolladas y los mecanismos de verificación. Esta estructura técnica, definida por el estándar IMS Global Open Badges (versiones 2.0 y 3.0), garantiza su portabilidad e interoperabilidad entre plataformas.
El ecosistema está conformado por seis actores principales: los emisores (instituciones que crean y otorgan las insignias), las clases de insignia (plantillas con metadata completa), los receptores (personas que obtienen las insignias), los anfitriones (plataformas de almacenamiento), los mostradores (plataformas de exhibición como LinkedIn) y los verificadores (empleadores e instituciones que comprueban su autenticidad). La UNIVIM participa activamente en todos estos roles a través de su wallet personalizada y sus alianzas institucionales.

Figura 2. Elementos de una insignia digital. Elaboración propia.
Conclusiones
La propuesta UNIVIM: una aportación para la educación virtual
La propuesta de la UNIVIM es aportar los lineamientos que sirvan como base para una política clara y un marco académico acorde a las necesidades de las empresas y campo laboral. En este artículo, se define microcredencial como una certificación digital de competencias y habilidades específicas en un área laboral delimitada, obtenida con experiencias formativas breves, enfocadas y flexibles, las cuales tienen un valor que oscila entre los 2 a 2.5 créditos académicos (32-40 horas de formación); son acumulables para poder establecer activamente un plan de aprendizaje continuo personalizado y verificables mediante QR y una insignia que es respaldadas por una wallet personalizada con tecnología Open Badge 3.0. El modelo UNIVIM contempla una taxonomía adecuada al nivel de evaluación y formalidad de las mismas:
Participación ( ★), Finalización (★★ ), Evaluación ( ★★★) y Desempeño ( ★★★★), cada uno con criterios de evaluación y niveles de competencia progresivamente más rigurosos.

Figura 3. Taxonomía UNIVIM de las microcredenciales. Elaboración propia.
No se trata simplemente de un complemento tecnológico o una insignia de moda para colocar junto a los títulos convencionales, son una reconfiguración de la forma de aprendizaje continuo, adaptadas a las necesidades del contexto laboral actual. Como enfatiza la UNESCO IESALC (2025), su incorporación en las políticas nacionales y los marcos regulatorios es fundamental si se desea cumplir con la promesa del ODS 4, que establece el compromiso global de garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad para todas las personas a lo largo de la vida.
De esta manera, las microcredenciales emergen como una oportunidad de actualización profesional continua, de reconocimiento formal de saberes, competencias y habilidades de manera activa y propositiva. La experiencia de la UNIVIM en Michoacán muestra cómo una institución pública asume el liderazgo de una transformación educativa, articulando marcos internacionales de referencia (UNESCO, OCDE, BID, IMS Global) con las necesidades específicas del contexto regional. La adopción del estándar Open Badge 3.0 y la construcción de un ecosistema de alianzas institucionales sólidas son condiciones necesarias para que las microcredenciales generen valor real para los aprendices, las organizaciones y el sistema educativo en su conjunto.
Se inicia un proceso claro hacia un marco académico regulatorio, en el cual se requiere mayor investigación sobre el impacto a largo plazo de las microcredenciales en la empleabilidad y la movilidad educativa, que faciliten su acumulación, transferencia y reconocimiento. La realidad es que las microcredenciales ya nos son una tendencia emergente, sino un componente estructural de los sistemas educativos del siglo XXI. La UNIVIM, pionera en Michoacán, ha dado ya el primer paso.
Rererencias
• Consejo de la Unión Europea. (2022). Recomendación del Consejo relativa a un enfoque europeo de las microcredenciales para el aprendizaje permanente y la empleabilidad (2022/C 243/02). Diario Oficial de la Unión Europea.
• Lineamientos de Microcredenciales. (2025). Universidad Virtual del Estado de Michoacán (UNIVIM). Documento institucional. UNIVIM.
• Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos. (2021). Micro-credential innovations in higher education: Who, what and why? (OECD Education Policy Perspectives, No. 39). OCDE. https://doi.org/10.1787/fe7c6663-en
• Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos. (2023). Micro-credentials: Quality, portability and recognition. OCDE Publishing. https://doi.org/10.1787/9789264307780-en
• Porto, S. C. S., y Presant, D. (2023). El marco de credenciales digitales del BID (IDB-TN-2699). Banco Interamericano de Desarrollo.
• UNESCO IESALC. (2025). Panorama de las microcredenciales en América Latina y el Caribe. Instituto Internacional de la UNESCO para la Educación Superior en América Latina y el Caribe. https://iesalc.unesco.org
• UNESCO. (2022). Towards a common definition of micro-credentials: A discussion paper for the 2022 World Higher Education Conference. UNESCO. https://unesdoc.unesco.org